En el marco del Día Internacional de la Mujer, World Archery Americas reconoce la trayectoria de mujeres que han dejado huella en el tiro con arco. Ya sea desde el campo de juego, el arbitraje, la dirigencia o la formación de nuevas generaciones, su trabajo ha sido clave para el crecimiento del deporte en América.

En el mundo del tiro con arco, la presencia de mujeres entrenadoras sigue siendo baja. Solo 31 de los 156 entrenadores que participaron en los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de París eran mujeres. Sin embargo, hay figuras que han roto barreras y dejado un legado imborrable en el deporte. Joan McDonald fue una de ellas.

La contribución y dedicación de McDonald al tiro con arco, como entrenadora de Canadá, la llevaron a seis Juegos Olímpicos, comenzando por Atlanta 1996 y siguiendo con Sídney, Atenas, Beijing, Londres y, finalmente, Río 2016, donde se desempeñó como entrenadora nacional a los 73 años. Su carrera estuvo marcada por un esfuerzo único por fortalecer el tiro con arco en Canadá, invirtiendo voluntariamente casi toda su vida en la creación de un mejor sistema de apoyo para el desarrollo y éxito de los atletas.

 

De atleta a entrenadora de élite

Como deportista, McDonald se proclamó campeona canadiense de tiro con arco en 13 ocasiones. Su primer campeonato tuvo lugar en 1962 y llegó a representar a Canadá en ocho Campeonatos del Mundo consecutivos, además de los Juegos Panamericanos, donde ganó una medalla de bronce individual en 1979. Aunque no llegó a competir en unos Juegos Olímpicos, su impacto más notable se dio como entrenadora a lo largo de una carrera de 40 años.

McDonald fue una gran defensora del crecimiento de las mujeres en el deporte y se convirtió en una pionera para las entrenadoras, siendo una de las pocas mujeres canadienses en ocupar este rol en los Juegos Olímpicos de 2012.

Uno de sus mayores logros como entrenadora fue el éxito de Crispin Duenas, quien, bajo su dirección durante 15 años, se convirtió en cuatro veces olímpico, doble medallista de oro en los Juegos Panamericanos del 2019 y competidor en 11 Campeonatos del Mundo y numerosas Copas del Mundo.

“Joan estuvo allí desde el inicio de mi carrera en el tiro con arco, queriendo entrenarme porque no tenía un entrenador. Hizo lo mejor por mí, aunque a veces yo era un arquero terco y no quería probar todo lo que ella recomendaba. Fue mi única entrenadora en los más de 20 años que la conocí.”

 

El impacto en sus atletas

Las enseñanzas de McDonald estaban llenas de honestidad y practicidad. Es recordada como alguien humilde, a pesar de haber sido considerada una de las mejores entrenadoras del país, y los vínculos que generó con sus atletas siguen siendo añorados.

“Solíamos llamarla el ‘Yoda’ del tiro con arco porque parecía saber todas las respuestas simplemente por haber estado tanto tiempo en el deporte”, recuerda Duenas.
“Conocía mi técnica como la palma de su mano, y uno de los últimos consejos que me dio, que mejoró mi tiro, fue por teléfono, sin siquiera verme disparar una flecha. Así de bien conocía mi técnica.”

Vanessa Lee, compañera de equipo de Duenas en el Campeonato Mundial de 2013, fue entrenada por Joan desde 2006 hasta que dejó de competir en 2015.

“Joan fue la persona que más impacto tuvo en mi vida, no solo en el tiro con arco, sino como persona”, comentó Lee. “Era increíble. Nos enseñó que la vida es mucho más que ser bueno en algo o en un deporte. Se trata de quién eres, tus valores, cómo ser independiente y pensar por ti mismo. La extraño todos los días.”

 

Reconocimientos y legado

Tanto Crispin como Vanessa reconocen la importancia de tener más entrenadoras mujeres en el tiro con arco para alcanzar la paridad de género.

“Especialmente para las arqueras, es importante tener a alguien a quien admirar, no solo desde el punto de vista técnico, sino también alguien que haya pasado por experiencias de vida similares”, comentó Lee.

Tener más mujeres en este tipo de roles aporta también diferentes perspectivas y formas de comunicación, enriqueciendo el proceso de formación de los atletas.

El trabajo y la dedicación de toda la vida de Joan McDonald fueron reconocidos con numerosos premios. Fue seleccionada como miembro del Salón de la Fama Olímpico Canadiense y recibió el prestigioso Premio Jack Donohue al “Entrenador del Año” de la Asociación de Entrenadores de Canadá en 2013.

McDonald falleció el miércoles 22 de diciembre a los 78 años, tras una batalla contra el cáncer.

Su legado en el tiro con arco canadiense sigue vivo en las vidas de los atletas que entrenó y en la inspiración que dejó para las futuras generaciones de entrenadores y entrenadoras.